MIREIA CASAMADA

La pasión por la gastronomía es inherente en mí. Ya de pequeña entraba en la cocina para ayudar en lo que fuera (aunque muchas veces, posiblemente, estorbara).

Crecer en el seno de una familia de agricultores y ganaderos me ha ayudado mucho para conocer los productos culinarios. Pasé mi infancia entre la granja, el huerto, el campo o el bosque. Siempre al lado de mi padre, que me enseñó sobre hierbas aromáticas, setas, frutos del bosque, temporada de recolecciones, productos agrícolas, cortes de carne, razas de animales, caza y un sinfín de cosas más.
En las vacaciones estivales, ayudaba a mi abuela hacer conservas, curtidos y bebidas.

Cuando me aburría, leía libros de recetas. Hojeaba una enciclopedia de alta cocina que había en casa. Y como no, cocinaba aquello que había visto que me gustara. Muchas veces el plato salía nefasto, otras comestible y alguna vez, apetecible. A través de mis errores, profundicé mucho de elaboraciones, producto y tiempos de cocción.

Crecer en el seno de una familia de agricultores y ganaderos me ha ayudado mucho para conocer los productos culinarios.

Ya con 12 o 13 años era la chef, junto a mi padre, en los ágapes navideños que se celebraban en casa. Diseñar un menú para treinta personas no es fácil. Entran en juego las cantidades, los ingredientes, los recursos disponibles o los tiempos de cocción. Pero al final, de todo se aprende.

Cuando iba de restaurantes con mis padres, tenía el atrevimiento de preguntar al cocinero la receta. Muchas veces la tenía de adivinar. Gracias a este juego, mi mente adquirió el hábito de asimilar el gusto final del plato a través de los ingredientes y sus cocciones.

Este amor por la gastronomía me llevó, en su día, abrir una cuenta en Instagram. En esta red publico mi lifestyle a través de los sabores, los placeres, el amor o la belleza: Los viajes, las cenas con amigos, los desayunos en la terraza, hoteles con encanto, bodegas, experimentos culinarios…Todo está en mi perfil.

Ahora quiero complementar este trabajo a través del blog, un tributo muy especial a mi padre, Ramon Casamada. Simplemente pretendo transmitir lo que él me enseñó en materia prima y lo que he aprendido con los años, en gastronomía.

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