¿Cómo conservar los tomates fuera de temporada?

Para conservar tomates, los mejores son los que se recolectan en verano; mucho más dulces y sabrosos.

Cierto que tenemos en el mercado tomates durante todo el año. Sin embargo los más sabrosos los encontramos en verano, que es su recolección natural. Y los mejores para conservarlos durante todo el año.

Recuerdo los veranos, en casa, cuando mi abuela nos reclutaba a todos para hacer conserva de tomate y, así, hacer el sofrito con tomates dulces todo el año. Os puedo asegurar que odiaba hacerlo porque es un trabajo muy pesado. E intentaba escabullirme, pero era tarea difícil, porque nos encontraba siempre.

Por aquel entonces, íbamos al huerto a recoger los tomates más maduros. Había días que eran cajas. Entonces, tocaba el proceso que odiaba y odio, porqué negarlo… Porque la manera de conservar tomates era muy pesado.

El “ritual”

  • Se limpiaba tomate a tomate.
  • Se escaldaban unos segundos en agua hirviente.
  • Una vez fríos, se pelaban y se sacaban todas las semillas.
  • Se cortaban y se introducían en recipientes de vidrio con tapa. Recuerdo una vez que lo preparamos en botellas de champán. Creo que nunca reí tanto haciendo esta conserva.
  • Después de ponía un poco de aceite y unos miligramos de ácido bórico. Esta parte la hacía directamente mi abuela, porque era un proceso muy delicado. Hoy en día, este ácido está prohibido en para el consumo, por lo que se “sella” directamente con aceite.
  • Con recipiente de cristal cerrado, se llevaba a ebullición durante 10 minutos, para su esterilización y conservación ¿Os imagináis cómo acabó la vez que lo envasamos en botellas? Pues que se descorchaban como si de cava se tratara.

Puede ser muy divertido si tienes poca cantidad. Pero entonces, nos podíamos pasar semanas. Y acabábamos todos con las manos llenas de estrías por el ácido del tomate.

Aún hoy, mi hermana mayor lo sigue haciendo así. La diferencia con la de entonces es que sella los recipientes con aceite, los lleva a ebullición y, aun calientes, los pone sobre la encimera boca abajo para hacer el vacío. No es difícil, pero sí un poco entretenido.

Pero hay otra manera mucho más fácil, simple, limpia y rápida de hacerlo: Congelarlos. Sí, sí así de simple.

Su proceso es

  • Lava y seca con un paño los tomates
  • Los introduces en el congelador
  • Cuando quieras utilizarlos, los descongelas en el microondas durante 3 o 4 minutos.
  • La piel sale sola sólo frotándola.
  • Los cortas aun congelados y ya están listos para guisarlos.

Eso sí, cuando conservas los tomates de una de ambas maneras solo serás para sofritos. No son aptos para ensaladas.