restaurante Casamar, estrella Michelín

Restaurante Casamar: comiendo con vistas

El restaurante Casamar de Llafranc, una estrella Michelín, es de aquellos establecimientos que da gusto comer, al menos, una vez al año.

Al menos una vez al año vamos a comer al restaurante Casamar de Llafranc. Siempre es un placer gozar de su carta. pero hay más, mucho más.

Sus inicios

La familia Casellas abrió el establecimiento a mediados de los años 50 del siglo pasado. En los inicios del boom turístico de la Costa Brava.

Todo empezó por ser una humilde casa de huéspedes. Siguió ofreciendo comidas muy sencillas para dar un valor añadido a sus clientes.

Lo que nunca se hubieran imaginado los abuelos de María y Quim Casellas, es que el hotel restaurante Casamar se convirtiera un referente tanto en Llafranc como en la Costa Brava.

Todo empezó cuando los dos hermanos se pusieron al frente del negocio familiar, relevando a sus padres Margarita y Josep Maria.

Evolución

Poco a poco, aquel establecimiento que hacía comidas para sus huéspedes, se abrió para ofrecerlas a sus visitantes. Este cambio se hizo sin prisas, pero sin pausas.

Este empeño les fue recompensado el año 2011 cuando el restaurante Casamar obtuvo su primera estrella Michelín.

El restaurante

Los clientes del restaurante encontrarán una carta estacional diseñada por el propio chef. Quim Casellas busca el equilibrio del plato. No sólo por sus ingredientes, sino también por lo que apetece en cada estación. En verano, por ejemplo, la oferta es mucho más fresca y ligera. Su máxima es ofrecer productos de proximidad. Por una razón muy simple: cuanto más fresco, más sabroso. Por tanto, te puedes imaginar que sus platos priman el producto y el respeto a la cocción, con toques más vanguardistas.

Muchas de las referencias de la bodega del restaurante Casamar son crudos orgánicos. Tanto a nivel nacional como internacional.

Si diseccionamos su menú, hay platos que me gustan mucho más que otros. Pero esto es muy subjetivo e irrelevante: tengo mis propias preferencias. Sí que sin duda alguna hay dos platos que para mí son excelentes: el arroz “socarrat” y su clásico canelón de puerro con cigalas. La delicadeza en boca, el contraste suave de sabores, su punto de cocción y de aliño, los hacen imprescindibles.

En el restaurante Casamar es uno de los escasos establecimientos que escogemos siempre menú degustación corto, el “Punta en blanc”. Y por una razón muy simple: acabamos el ágape satisfechos, no embutidos. Así nos permite gozar mucho más de cada plato.

Pero por disfrute, las vistas que ofrece el restaurante sobre la bahía de Llafranc. Son impresionantes. Si además le añades el trato, la satisfacción de comer en el Casamar es absoluta. Y esta es la máxima de la familia Casellas al completo: ver a sus clientes contentos.

La temporada del Casamar empieza el marzo hasta finales de año. Cierra los domingos noche y lunes. En verano, lunes.

El precio medio del cubierto por persona es de 65€ sin bebidas.