Los menús sostenibles después de Navidad

Cuando llegan las fechas navideñas te animas a crear menús largos y copiosos. Lo importante es diseñar menús de Navidad sin derrochar por doquier.

Mi norma principal para no gastar más de la cuenta es calcular los gramos por ración y saber comprar la cantidad necesaria. Es una cosa que he aprendido con los años. Básicamente para no derrochar ni la comida ni la economía doméstica. Pero reconozco que con las medidas necesarias para los menús de Navidad, la mesa parece muy pobre.

Entonces ¿qué hacer con los restos del ágape de Navidad para no desperdiciar los alimentos?

Existen infinidad de recetas para reaprovechar las sobras de Navidad.

De un pollo al horno, una ensalada. Desmenuzas el pollo y lo cortas pequeño. Aliñas unos brotes frescos o una escarola con tomates cherry. Fríes pan seco cortado a dados pequeños. Lo mezclas a la ensalada con el pollo y listo para servir.

Del cocido, ropa vieja. Simplemente cortas los ingredientes del caldo (patata, zanahoria, pelota, butifarra, gallina, pies de cerdo, etc.) a dados pequeños y los rehogas en una sartén hasta que estén dorados. Y a servir.

De la carne asada, pasta. Rehogas una cebolla y cuando esté transparente añades tomates triturados. Dejas cocer y añades la carne. Saltéala unos minutos y la esparces encima la pasta cocida con un poco de queso y hierbas frescas. Y a la mesa.

Del pescado y marisco, un pastel. Desmigajas el pescado (sin espinas) y marisco muy pequeño. Agregas crema de leche, huevos y lo bates todo a la vez. Lo pones al horno a temperatura media hasta que esté cuajado. Se puede servir tanto frío como caliente con mahonesa o bechamel, respectivamente.

De los turrones, un helado. Blanqueas yemas de huevo con azúcar. Montas la nata con crema de leche. Trituras turrón de Jijona casi en polvo. Mezclas las tres pastas y lo introduces en un recipiente y al congelador durante 24 horas. De tanto en tanto, bates el helado con un tenedor, para romper los cristales de hielo. Lo puedes servir con chocolate caliente.

Del panettone, un flan. Cubre el fondo de una flamera con caramelo líquido y agregas trozos de panettone. Mezclas el azúcar, las yemas de huevo y la leche bien batido y lo añades al molde. Lo cueces en el horno y una vez frío de nevera se puede servir.

Y así un sinfín de ideas más. Tantas como dé tu imaginación.

Pero lo más importante es sacar partido de tu nevera y no derrochar los alimentos. Iniciativa de alimentación sin desperdicio.