Postres caseros del restaurante Garbí

Restaurante Garbí: donde comer un buen producto.

El restaurant Garbí es un restaurante a tener en cuenta a pocos kilómetros de Barcelona donde se puede comer bien.

Recuerdo perfectamente cuando el restaurante Garbí abrió sus puertas sobre los años 70. Era pequeña. Ya entonces, presentía que sería un restaurante donde podría comer bien.

Ya de adolescente fui por primera vez. Incluso recuerdo el menú: sopa de negrillas (fredolics) y filete a la salsa de trufa. Evidentemente le pedí las recetas a Marcelí Calsina, su propietario. Y como no, lo tenía que averiguar. Cosas de cocineros.

Anécdotas a parte, desde sus inicios hasta la actualidad las cosas han cambiado. Ahora la cocina está a cargo de su hijo Carles. Aunque Marcelí hace sus pinitos. Y en la sala, continúa su mujer, Rosa.

Sobre su filosofía

Carles estudió restauración. Desde que se puso al frente, ha renovado alguno de sus platos. Pero la esencia es la misma. Cocina tradicional puesta al día. Su principal baza es adquirir productos de primera calidad y, en la medida de lo posible, de proximidad. Y te lo puedo afirmar porque conozco más de un proveedor (productor) que le suministra.

Su carta es estacional, en primavera, sus colmenillas o hasta hace poco, el skrei (bacalao fresco). En otoño, sus setas, que recoge los fines de semana. Otros, que nunca cambia, como su capipota o rabo de buey guisado.

Cocina

Para mi gusto, Carles equilibra muy bien los sabores, dando protagonismo al ingrediente principal, reforzado por sus complementos. Y porqué negarlo, cocina muy bien. Nunca me he encontrado ni un pescado demasiado hecho ni un guiso con carne dura.

La carta y bodega no son muy extensas. Hay menú mediodía y noche de fin de semana y carta. La ventaja es que algunos de sus platos están pensados para compartir. De la misma manera que puedes pedir vinos a copas. Los postres se elaboran en la misma cocina excepto dos, que son suministrados por dos pastelerías artesanales de Castellar del Vallès.

Hay dos platos que le tengo especial cariño. Sus croquetas caseras sin apenas bechamel (la justa para amalgamar los ingredientes) y su delicado pulpo con parmentier de patata. Carles aprendió cocinarlo de su padre y, éste, de una cocinera gallega.

Y te diré más.

Si cierras los ojos para degustar algún bocado, no tiene nada que envidiar a muchas de las cocinas galardonadas.

De todos modos, el restaurante Garbí no es un establecimiento para vivir una experiencia gastronómica, sino donde se come bien.

Sala

Durante todos estos años, la sala se ha renovado poco. Pero es muy tranquila y acogedora. Me gustan sus mesas puestas con manteles y servilletas blancas, su cubertería y cristalería. Siempre acompañado de algún detalle agradable.

Rosa y su equipo te atenderán muy atentamente. Dispuestos a hacerte pasar una velada agradable. Y por tanto, donde comer bien. Tanto sea en familia, pareja, amigos o clientes.

Te aconsejo que reserves mesa.

Finalmente, como datos prácticos, el menú ronda los 20€ y la carta sobre los 60€.