El restaurante Slow and Low de Barcelona abrió sus puertas el pasado mes de julio. Desde entonces, su éxito ha sido meteórico.
La primera impresión que tuve al entrar en el restaurante Slow and Low de Barcelona fue la misma que cuando entré en el restaurante Disfrutar la primera (y única) vez. La sensación de abrir la mente y esperar que te sorprendieran en cada pase. Y así fue. quizás por eso, ambos restaurantes cuentan con estrellas Michelin.
Pero vamos por partes.
Concepto
Se definen como cocina de autor, ecléctica, viajera y de producto. Cosas que me gustan.
Espacio

Cuando entras al local se erigen unas mesas altas. A continuación, la cocina abierta. Al final otra sala con mesas bajas. La decoración, moderna.
Menú
Su oferta se compone de dos menús degustación: uno corto de 6 platos y un postre . Sólo disponible los mediodías. Y otro largo, de 14 platos, para el resto de servicios . Aunque parezca copioso a primera vista, los menús están compuestos de bocados que permiten llegar a los cafés satisfecha. Cosa que agradezco, porque no me gustan los menús pantagruélicos.
El menú empieza por recetas suaves y frías. Después con platos calientes ligeros de verduras y pescados para finalizar con bocados más contundentes a base de carne. Los postres son ligeros y nada empalagosos, los que a mí me gustan. Quienes amen el dulce, quizás los encuentren un poco insípidos.
Mezclan técnicas de cocción (baja temperatura, plancha, fritos, encurtidos, hervidos…) en su punto justo de cocción.
Pero voy al grano. ¿Por qué me gusta?
Las combinaciones de texturas, aromas e ingredientes están muy bien compensadas. Las distintas partes se integran en un global único en sabores. Cosa que no es fácil. Cada plato es un lienzo. La delicadeza de sus gustos te emocionan. Cada bocado hace que viaje por el mundo a través del plato. Desde Tailandia a Japón pasando por Suramérica. Piensas en cada pase que ya ha pasado lo bueno, pero no, el siguiente es aun mejor. Y así hasta el final.
El restaurante Slow and Low, en cuanto a cocina se refiere, dará que hablar. Y la prueba está que en el año 2022 ha conseguido una estrella Michelin. Emociona y el disfrute es máximo. De hecho, por la noche ya tienes que reservar con antelación, porque no hay mesas. Y todo gracias al boca oreja de sus clientes.