Cómo preparar mejillones

Cocinar mejillones es una de las preparaciones más fáciles que hay. No requiere demasiado tiempo, además de ser un producto económico y que se encuentra durante todo el año.

¿Cuántas veces has comido mejillones? Infinidad de veces. Sin embargo, no son tantas las que los has cocinado en casa, ¿verdad?

En más de una ocasión me encontrado con personas que me preguntan cómo se cocinan estos moluscos. Les encantan, pero no se atreven a comprarlos y cocinarlos en casa.

Pues bueno, en este post te saco de dudas.

Lo primero…

¿Qué tipos de mejillones existen?

En nuestros mercados hay básicamente:

  • El mejillón común (o Mytilus edulis si quieres leer la etiqueta en la pescadería). En general, esta variedad se distribuye con un calibre menor y su precio acostumbra a ser sensiblemente mayor. Bajo esta especie se distribuyen:
    • Los de roca (en general). De miticultura, pero recolectados más pequeños. Prácticamente no se encuentran en el mercado mejillones de roca salvajes. Los puedes comprar desde junio a octubre.
    • Los del bouchot (AOP de Francia). Se llaman así por su manera de cultivarlos. Su temporada empieza en julio y acaba entre enero y febrero.
    • Mejillón dátil, procedente de Portugal. Por el nombre no debe confundirse con el dátil de mar, parecido, pero es otra especie.

  • Mejillón gallego (Mytilus galloprovincialis). Se comercializa prácticamente durante todo el año. Sin embargo, siguiendo la tradición gallega, mejor comprarlos durante los meses con “r”. Bajo esta variedad se distribuyen:
    • Los de Galicia, bajo la DOP MExillon de Galicia.
    • Los del Delta del Ebro y el resto del litoral Mediterráneo.
Los utensilios básicos de cocina

¿Cómo comprar mejillones?

Los puedes comprar durante todo el año. Pero ten en cuenta que los de finales de primavera no serán tan jugosos.

Por otro lado, calcula 500 gr por persona, si los destinas como plato principal.

Mi consejo es que compres los mejillones a peso en lugar de malla, aunque sea mucho más práctico si vas al supermercado. Básicamente porque el tendero te desechará los que estén en mal estado.

¿Cómo limpiar los mejillones?

Con un estropajo de metal o bien un cuchillo raspas las impurezas de la concha. Por otro lado, en casa saco el biso. Es decir, esos pelillos tan desagradables en boca. Te ayudas con un cuchillo presionando contra la yema del dedo para hacer de pinza y los arrancas.

Los enjuagas en abundante agua fría.

Se lavan antes de cocinar. No antes. Es decir, si los compras un sábado para cocinarlos en domingo, los arreglas el mismo domingo antes de cocerlos. La razón es simple: estos bivalvos están vivos y si los limpias como te digo, los matarás, empezando, así, su proceso de descomposición.

Los mejillones pueden conservarse en la nevera durante un par de días como máximo. Si no, los puedes cocinar y congelar con o sin concha. Se conservan hasta un año.

¿Cómo saber si los mejillones están bien?

De forma visual, desecha aquéllos que estén rotos o abiertos, ya que es el síntoma de que no están buenos.

Otra técnica es olerlos. Si huelen a mar están bien. Si desprenden un hedor desagradable, los rechazas.

Cómo se hacen los mejillones

Para comerlos tendrás que abrirlos. Lo más habitual es al vapor, pero también los puedes cocinar a la plancha o a la brasa (que, por cierto, están espectaculares). Y a partir de aquí, preparar la receta que más te plazca.

La técnica es simple:

  • Pon un chorrito de aceite en la olla y esperas que se caliente.
  • Agrega los mejillones limpios.
  • Le pones la tapa y los dejas cocer 4/5 minutos, removiendo de vez en cuando. De este modo, todos se cocinarán uniformemente. Es el tiempo que tarda 1 kg en abrirse. De todos modos, si te gustan muy crudos con tres minutos, basta. Si los quieres más hechos, 5 minutos.
  • Si transcurrido este tiempo hay alguno que no se ha abierto también lo rechazas.

De todos modos, si quieres añadirlos en una paella o fideuá bastará con agregarlos 5 minutos antes de finalizar la cocción del arroz o de la pasta. Se abrirán en su punto justo para dar sabor al guiso.

Como ves no hay demasiada complicación. Es un producto sencillo, económico y fácil de preparar.