Los macarrones del cardenal, una receta de los domingos de familia y celebración

Hay aromas capaces de detener el tiempo. Basta con oler el sofrito cuando se remueve o el perfume que se desliza de la puerta del horno, para regresar, sin previo aviso, a la cocina de mi infancia; la que estaba subida del taburete mirando cómo cocinaba mi madre.

Esos días en que toda la familia se reunía alrededor de aquella mesa larga y las recetas se preparaban con calma (o eso me parecía) y con la certeza que cocinar era una forma de amar. Y estos macarrones del cardenal tienen ese poder sobre mí. Se trata de una receta tradicional, festiva y sencillamente deliciosa.

Fuente de macarrones del cardenal
Receta de cocina catalana: macarrones del cardenal

Mientras preparaba esta receta, volví a sentir ese mismo aroma que llenaba aquella cocina de mi hogar cuando mi madre preparaba sus macarrones de domingo. Una receta que le enseñó Maria Maña, la cocinera de su padre, mi abuelo. Ese olor reconfortante que era sinónimo de una receta especial preparada con todo su mimo que aun hoy, me trae recuerdos imborrables.

Se trata de una receta festiva, tradicional y sorprendentemente sencilla de cocinar en el que se mezclan dos salsas con la pasta formando un pastel.

Los ingredientes (para dos personas)

  • 120 gr de macarrones
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 lata pequeña de tomate triturado
  • 1 pote pequeño de crema de leche
  • Unos 80 gr. de queso rallado
  • Unos 50 gr. de taquitos de jamón serrano
  • 1 copita de Grand Marnier (opcional)
  • Nuez moscada
  • 1/2 cucharada de orégano seco
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 10 cucharadas de aceite de oliva
  • 10 gr de mantequilla

Los utensilios 

  • 2 cazos
  • 1 olla
  • 1 cuchillo
  • 1 tabla de cortar
  • 1 colador
  • Cucharas
  • Espátulas

La dificultad: mucho más fácil de lo que parece

El tiempo: 1 hora, pero siempre depende.  A veces 10 minutos más, otros, 10 de menos

La elaboración

Macarrones del cardenal. Una receta deliciosa y fácil de preparar #recetas #cocina

Salsa de tomate

  1. Empieza preparando el sofrito, la base de todo el sabor de esta receta.
  2. Vierte 5 cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y sofríe unos 15/20 minutos la cebolla cortada en dados pequeños, a fuego lento. 
  3. Cuando la cebolla empiece a dorarse y desprenda todo su aroma, añade el Grand Marnier y flambéalo con cuidado. Deja que el alcohol se evapore por completo antes de incorporar el tomate triturado.
  4. Una vez agregado, condimenta con sal, una pizca de azúcar —un ingrediente que siempre he visto utilizar en casa para suavizar la acidez del tomate— y orégano. Si lo prefieres, puedes sustituirlo por cualquier otra hierba aromática.
  5. Deja que la salsa se cocine lentamente unos 15/20 minutos más o hasta que el tomate haya perdido el exceso de agua y adquiera una textura más concentrada.
  6. Cuando la salsa esté lista y hayas apagado el fuego, incorpora los dados de jamón serrano y remueve suavemente para integrarlos. Personalmente, prefiero añadirlos al final porque conservan mejor su textura y evitan volverse demasiado salados.

Salsa de queso

Rallando la nuez moscada para la salsa de queso
  1. En otra cazuela, vierte 4 cucharadas de aceite de oliva y añade la crema de leche a temperatura ambiente.
  2. Incorpora el queso rallado y cocina a fuego lento hasta que la salsa reduzca aproximadamente a la mitad de su volumen. Obtendrás una textura cremosa, suave y muy agradable.
  3. Después, ralla un poco de nuez moscada sobre la salsa y remueve bien para repartir su aroma de forma uniforme. Para mí, es ese pequeño detalle que aporta profundidad y elegancia al conjunto.

Los macarrones

  1. Cuece los macarrones en abundante agua con sal siguiendo las indicaciones del fabricante.
  2. Escúrrelos cuando estén al dente y aliña la pasta con una cucharada de aceite de oliva. Este sencillo paso evitará que se peguen y facilitará el montaje posterior.

Montaje del pastel

Repartiendo salsa de queso sobre los macarrones
  1. Utiliza una fuente de horno más bien pequeña para conseguir unas capas bien definidas.
  2. Cubre la base con una primera capa de salsa de tomate.
  3. Añade una capa de macarrones.
  4. Extiende una fina capa de crema de queso.
  5. Repite el proceso alternando capas hasta completar la fuente.
  6. Termina siempre con una última capa de crema de queso para conseguir una superficie especialmente cremosa.
  7. Cubre con queso rallado y reparte pequeños trozos de mantequilla por toda la superficie. Durante el gratinado ayudarán a conseguir ese acabado dorado y apetecible tan característico de este plato.
  8. Introduce la fuente en el horno y gratina hasta que el queso esté bien dorado.

Llévala directamente a la mesa y disfruta de una receta que, cada vez que la preparo, me devuelve a aquellos domingos en familia donde los aromas de la cocina eran capaces de reunirlo todo alrededor de una misma mesa.

«La cocina es memoria, y cada receta heredada es una forma preciosa de mantener vivos los sabores y las personas que han formado parte de nuestra historia.»